Más de 370 millones de personas en el mundo son denominadas indígenas o tribales y se encuentran en más de 70 países  en el mundo, representando el 5% de la población mundial.

Reconociendo las aspiraciones de esos pueblos a asumir el control de sus propias instituciones y formas de vida y de su desarrollo económico y a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y religiones, dentro del marco de los Estados en que viven.

Recordando la particular contribución de los pueblos indígenas y tribales a la diversidad cultural, a la armonía social y ecológica de la humanidad y a la cooperación y comprensión internacionales.

Observando que en muchas partes del mundo esos pueblos no pueden gozar de los derechos humanos fundamentales en el mismo grado que el resto de la población de los Estados en que viven y que sus leyes, valores, costumbres y perspectivas han sufrido a menudo una erosión y con el fin de superar las prácticas discriminatorias que afectan a estos pueblos y hacer posible que participen en la adopción de decisiones que afectan a sus vidas, en 1989, se suscribe el Convenio 169 OIT, sobre pueblos indígenas y tribales es un tratado internacional, adoptado por la Conferencia Internacional del Trabajo.

Este convenio ha sido ratificado por 22 estados miembros de la OIT, 15 son de América Latina y el Caribe, incluido Chile, y adquiere carácter obligatorio para los países que lo han ratificado.